30 de agosto de 2010


Anoche estaba acordándome como otras tantas veces de uno de los cuentos que me contaba mi abuela cuando era una niña, y por primera vez desde que da vueltas en mi cabeza entendí que tenía mucho más sentido del que hasta hace días creí que tenía.
Ella me decía que desde que nacemos, hay un árbol enorme en alguna parte dentro de nuestro cuerpo. Un árbol lleno de colores, con raíces de agua y puntas de fuego, y miles de esferas colgando en sus ramas, que aunque parecen secas, están llenas de vida. Esas esferas tienen dentro de ellas un poco de la vida de ese árbol, y al abrirlas puedes cumplir cualquier deseo que tengas.
Cuando nacemos, el árbol nace junto a nosotros, aunque es de un tamaño descomunal y junto a el, hay una silueta caren
te de color, que somos nosotros mismos luchando por conseguir algunas de las esferas de ese árbol para tener nuestros deseos y llenarnos del color de las esferas. Y al igual que nosotros, la figura va creciendo poco a poco, a manera de que hay mas formas de las cuales puede conseguir las esferas. Todo el tiempo a lo largo de nuestra vida están tratando de alcanzarlas.
Siempre, las esferas de las puntas, las más peligros
as de alcanzar, son las que pueden darte los deseos casi imposibles, mientras que las que casi rozan el suelo tienen limitantes para lo que pidas.
A veces, al ver que no pueden tener las esferas de las puntas, hay personas que desisten de bajar las esferas de aquel árbol y se conforman usando ropa que brilla con la luna, para distraer de su falta de color a los demás.
Sin los colores, ni el árbol, ni las esferas, ni la pequeña silueta que esta a su alrededor tendrían sentido... son esenciales...

Anoche en uno de mis momentos en los que carezco de cosas que hacer, empece a dibujar ese árbol en mi pierna, siempre creí que estaba en mi pierna izquierda,empece con un color, después ponía mas y mas... y al verlo terminado vi que realmente todo tenia sentido... sin los colores ese árbol no era nada... y la figura al lado no tenia sentido... y la comparación entre el árbol y la vida tenia mas sentido... si tan solo hubiese sido mas conciente cuando era niña.



18 de agosto de 2010

Esta noche al bajar las escaleras, evitaré escuchar las voces de mi pasado que aceleran mi presente. Ignoraré sus murmullos, que despues de todo no son más que eso. Dejaré de poner atención, intentando descifrar lo que con sus palabras vanas me intentan decir.

Al entrar en la oscuridad, los espectros luminosos que acechan a cualquier movimiento se desvanecerán poco a poco despues de unos cuantos parpadeos, dejándome sola para siempre. Los puntos de colores llamativos empezarán a ser por fin de color negro profundo, y dejaré de fingir que me gusta no ver colores uniformes.

En el último escalón evitaré cerrar los ojos para no ver el altar que alguien construyó a un falso profeta, a un invento de la mente de otro más. Miraré a los ojos a la estatuilla y verá que ya no me atemoriza más.

Abriré la puerta sin prender la luz, sin escuchar las cuestiones de que estoy haciendo, sin empezar una discusión que terminará como todas las demás.

Entraré a una dimension paralela donde no temo a las voces, rehuyo a las luces o me muestro sumisa ante la falsa autoridad. Donde el negro es negro, el blanco blanco y nada más.


-Esto no es más que un vago parecido a mí realidad

17 de agosto de 2010

"Engendrar un hijo, sembrar un árbol, escribir un libro, y cometer un crimen. Esos eran para él los actos fundamentales de la vida"- Rodolfo Usigli.

Estoy completamente de acuerdo con ello, a excepción del hijo... eso es algo que jamás haré, por lo tanto me falta cometer un crimen... lo de los arboles siempre me falla y mis libros están sumergidos en lo mas hondo de mi mente... y en algún tiradero olvidado de Dios enmedio de la nada.

Otro de los motivos por los cuales amo a Rodolfo Usigli y a Ensayo de un Crimen.

7 de agosto de 2010

No tengo animos para hacer nada, mas que amar a Roberto de la Cruz esta noche.