23 de julio de 2010

En la mañana, mientras observaba los estragos de mis recuerdos a las casi 21 horas sin dormir, descubrí la drástica diferencia entre mí y mí misma.
¿Cuándo empecé a ser una copia barata de lo que era antes?
¿Cuándo deje de OBSERVAR?
¿Cuándo deje de dormir?
¿Cuándo deje de pensar con claridad el absoluto de mis acciones?
Ya no soy más que un reflejo tenue de mí misma... un cuadro en una pared, inmóvil e inútil ante quienes lo ven.
Descubrí que la mitad de mis acciones son una actuación, y la otra mitad lo que los demás quieren. En algun momento tuve impulsos, y en algun momento los seguía, y de algún modo me llevaron a una dimensión paralela donde yo era quien era.
Descubrí que es imposible separarme de lo que quiero, y no soy apta para los cambios. Que en algún momento los objetos dejan de serlo para convertirse en parte de un ser y que aunque intentes reemplazarlos sabes que jamás será lo mismo.
Descubrí que odio los finales y que jamás puedo terminar un escrito por miedo a que el final no me agrade de el todo. Que temo a los clichés y aún así les pertenezco. Que mi cabeza es 10 veces mas hueca a lo que era hace 2 años. Que lo irracional ya no va conmigo y ya soy una más del montón.
Descubrí que amo los Jueves por que ese día no tengo sueño y puedo estar despierta hasta más allá del amanecer. Y que mi torpeza y superstición me hacen odiar los martes sin importar nada más que el nombre del día.
Descubrí que no tengo por que estar haciendo esto... pero aun así lo hago. Que no necesito nada más que el silencio y un libro para ser feliz. Que aunque hay lugares que veo por mucho tiempo, jamás puedo ver todos sus detalles. Que la inmensidad me asusta y lo desconocido me llena de adrenalina.
Descubrí que no se como terminar esto... y aún así sigo escribiendo.

1 comentario: